Apenas le dimos la información al doctor de lo sucedido a Sabrina, este la observó fijamente y luego volvió la mirada hacia nosotros a modo de desaprobación. Pero ello no quedó allí, sino que demostrando que no podía quedarse silente ante un acto tan grotesco, como si fuese necesario recordarnos que el sufrimiento de Sabrina es culpa nuestra, tuvo la osadía de acusarnos. —Si no hubieran sacado a esta chica de aquí nada de esto estaría sucediendo —aduce sin titubear—, y supongo que ahora querrán que haga el milagro de salvarla. —¿No cree que se está excediendo al opinar matasanos? —le pregunta Leroy sin poderse controlar parándosele al frente—, haga lo que tenga que hacer para sacarla del estado en el que se encuentra, sino, se las verá conmigo. —Haga lo que quiera, ya estoy casando de s

