8. ¿No la amas? Vivianne Por la mañana, el silencio en la mesa es tan denso que parece llenar cada rincón de la habitación. Al entrar, todas las conversaciones se detienen, y las miradas se posan en mí, cargadas de emociones que no necesitan palabras para expresarse. —Buenos días para ustedes también —digo con una sonrisa ligera, intentando romper la tensión con un toque de humor. Pero esta vez, nadie ríe. Me dirijo a mi lugar habitual mientras la cocinera coloca frente a mí un plato de hot cakes, mis favoritos. El aroma dulce y reconfortante no logra disipar la atmósfera pesada. Miro a mi alrededor, confundida por su actitud. —¿Por qué no comen? —pregunto con un tono que mezcla molestia y preocupación. Matt, mi hermano mayor, toma la palabra. Su voz es cálida y cautelosa, como si

