52. El peso de la ausencia Phillip —¿Te sientes muy poderoso? Vas a pagar muy caro el tenerme aquí. Volkov me observa con actitud dominante, con esa arrogancia que solo da el poder… o la ilusión de él. Pero lo que no sabe, lo que aún no ha comprendido, es que ese poder ha desaparecido. Ya no queda nadie que lo respalde. —Los Petrov ya no pueden protegerte —le digo, mi voz es baja, pero cortante como una navaja afilada—. La mafia griega se deslindó de ti. Estás solo, ruso de mierda. Solo… y vas a pagar. Su risa estalla en la bodega vacía, una carcajada forzada, teñida de histeria. No necesito ver su rostro con claridad para saber que es puro miedo lo que brota de su garganta. La tenue luz que se filtra apenas ilumina su silueta, pero algo en su postura, en la forma en que se encoge,

