15. Primera discusión Vivianne Mientras la película avanza en la pantalla, trato de no pensar demasiado en el hecho de que Phillip está tan cerca. Su proximidad es una distracción en sí misma, una presencia que me mantiene en tensión. Siento las palmas de mis manos sudorosas, así que, en un intento torpe de disimular mi nerviosismo, meto un puñado exagerado de palomitas en mi boca. Mala idea. Comienzo a ahogarme casi de inmediato, tosiendo sin control. Phillip reacciona al instante, alejándose ligeramente para darme unos suaves golpes en la espalda. El contacto entre nosotros desaparece en ese mismo momento, y aunque debería sentir alivio, no puedo evitar preguntarme si, en el fondo, lo lamento. —¿Estás mejor? —pregunta, con el ceño fruncido por la preocupación. Asiento con la cabeza

