48. Confía Phillip —¡El maldito ruso escapó! Llegamos a su hotel y encontramos la habitación vacía. La cama intacta, las ventanas cerradas, ni un solo rastro de prisa o descuido. Esto solo puede significar una cosa: hay espías cerca, alguien lo alertó antes de que llegáramos. Nikos, de pie a mi lado, baja la mirada con expresión tensa. —L-lo siento… —su voz apenas es un murmullo, lleno de culpa. Apenas lo escucho. Aprieto los puños y me jalo el cabello con frustración. —Alguien le avisó —susurro entre dientes, sintiendo el ardor de la rabia en el pecho. El sonido de mi teléfono interrumpe mis pensamientos. Una notificación en la pantalla. Un mensaje. "¿Crees que es tan fácil atraparme? Ja. Eres un crío que apenas aprende a jugar, pero yo llevo ventaja. Si fuera tú, estaría despidi

