Eduardo estaba muy nervioso tanto o más que Cecilia al llegar a su departamento, al abrir la puerta le dijo —Amor, quiero que sepas que con eso no sólo te abro las puertas de mi casa sino también de mi vida, quiero que por favor me digas si algo no está bien para ti, si quieres cambiar la sala, la cama, las cortinas, tú por favor dímelo, yo he vivido solo tanto tiempo que todas mis cosas son simples, estoy seguro de que necesita el toque que sólo una mujer puede darle. —Pero serán solo unos días —le respondió ella. —Yo quiero más que eso —le dijo el, mientras la abrazaba. Cuando Cecilia entró al departamento se dio cuenta que todo era monocromático, aunque se veía muy elegante además todo estaba muy limpio y ordenado, Eduardo le explicó que una señora venía un par de veces por semana

