Narra Evangelina. Salí de ese lugar con un dolor en el pecho. Sabia que no tenía derecho a enojarme porque él había rehecho su vida y formado una familia, pero aún así me rompía el corazón, nunca lo dejé de amar y eso nunca sucedería. Maldije en ese momento, llevar esta vida, una manipulada por un demonio. Estaba atada por él y su maldita organización. Si otra persona me hubiese adoptado, quizás mi vida hubiese sido diferente y tal vez el destino me hubiese unido a Dalton de una manera menos dolorosa. Ahora él sabía que era una asesina y eso también me dolió. Regresé al departamento donde me hospedaba. Me quité los tacones y me tiré a la cama, no estaba segura si asistir a ese lugar que me había mencionado Dalton; sin embargo, mi cuerpo lo extrañaba y mi corazón lo anhelaba. Decidí ir

