—Lo siento señor Reed, hicimos lo que pudimos pero las lesiones que sufrió en su cuerpo y la contusión en su cabeza fueron irreversibles. — ¿Ella está...? —Así es, lo lamento. —Es mentira, tiene que ser mentira doctor, ¡ella no puede estar muerta! —Lamento mucho tener que ser el portador de tan malas noticias pero es así. Por cierto señor Reed, ¿sabía usted del embarazo de su esposa? — ¿Embarazo?—dijo Derek aturdido aún por la noticia—No... No sé de qué me habla. —Ya veo, su esposa estaba embarazada señor Reed, tenía dos meses de embarazo. —Embarazada, estabas embarazada y no dijiste nada, ¿por qué?—se preguntaba a sí mismo en shock. —Señor Reed, ¿quiere ver por última vez a su esposa? Caminaron por el estrecho pasillo en completo silencio, hasta que llegaron a la habitación donde

