El resto de la tarde transcurrió entre anécdotas de infancia y risas divertidas. Atrás habían quedado la tensión y los malentendidos, y el grupo se relajó y compartió como si fueran amigos de toda la vida. Cuando ya comenzaba a caer la tarde, Rebeca decidió que era tiempo de regresar a casa y Kate se ofreció a acercarla. Olivia y Derek quedaron solos contemplando el final del atardecer, que con sus hermosos tonos naranjas se adueñó del cielo. Ninguno de los dos sabía por dónde dar comienzo a la conversación que evidentemente estaba pendiente entre ellos. Olivia deseaba abrirle su corazón y contarle el porqué de lo sucedido aquella noche, pero le costaba encontrar las palabras adecuadas. Derek por su lado estaba igual, sabía por Kate que ella no estuvo nunca molesta con él por lo sucedido,

