CAPÍTULO 28 ¿CÓMPLICES? Sara Bien, Díaz tenía información acerca de mi esposo David, aún así todo seguía siendo vago y confuso, ninguna ginecóloga fue a verme, sin poder percatarme ya habían transcurrido tres días… Me quedan siete meses —Pensé— No volví al trabajo, preferí complacer a David en ese pedido suyo, él seguía emocionado con la idea de que yo quedase embarazada, pero seguía con mi método de protección, él se había vuelto insaciable, eso no me disgustaba, pero además del placer, las intenciones eran obvias. Hoy aprovecharé para ir a ver a mi madre, cuando estoy por salir, eran como a las diez de la mañana y es cuando veo a David con la Ginecóloga, una mujer ya de edad un tanto avanzada, me sorprendo al verlos. —Hola amor, aquí está la doctora quien te atenderá mientras busca

