CAPITULO 23 DE VISITA El desayuno con Alan fue bastante ameno, aunque eso no me quitaba las ganas de querer golpearlo y salir de esa casa para nunca volver, obviamente llevándome todas las joyas que él me había regalado, pero debía permanecer con él, salimos a caminar mientras esperábamos a la doctora, me preocupaba que no llamara a avisar que no podría asistir a nuestra consulta agendada. —Alan, no me falles— Pensé mientras seguía tomada de la mano con David. —Debes estar nerviosa, ¿Cómo te sientes amor? —Bien, no te niego que si estoy un poco nerviosa, pero lo mejor será mantener la calma. —Le respondí— El celular de David sonó, y él contestó alejándose un poco de mi. —Amor. —Me dice con el rostro apenado— —Dime amor. ¿Sucede algo?. —Me acerco a abrazarlo tomándolo de la cintura—

