*Capítulo dedicado a Melchor Liliana* Lilian Danniel abre la puerta de su departamento y se hace a un lado para que entre. Viajamos en silencio todo el camino, tuvimos que aguantar que prácticamente nos echaran del lugar. Miro un poco el departamento que la otra vez no pude ver, estaba muy concentrada en otras cosas. — Siéntate Lilian — obedezco y él se va a buscar algo para tomar. Lo observo muy tranquilo buscar unos vasos. Este hombre es una maldita caja de sorpresas, mi cuerpo aún tiene vestigios de lo que paso hace tan poco y no puedo pensar claro porque cuando estoy con él solo quiero tenerlo entre mis piernas todo el tiempo. Ahora la pregunta es ¿Qué vamos a hacer con todo este deseo incontrolable? — Espero te guste el vino, es lo único que tenía — asiento tomando la

