— ¿Vincent? Astrid puso su mano sobre la de su esposo, pero la quitó de inmediato y al pestañear algunas veces miró a todos lados, mirando que estaba en su casa, sentado en la mesa, frente a él había una taza de café totalmente fría y que Michele estaba justo a su lado preocupado. — ¿Cómo llegué aquí? – preguntó mirándolo. — Yo te traje – respondió confundido y miró detrás de él, buscando ayuda. Enzo le susurró a su esposo que se llevará a las niñas a la habitación a ver una película, cuando ellas se fueron, él se acercó a lado de Vincent, puso su mano en su hombro, provocando que también se alejara de su tacto. Tanto Enzo como Astrid se miraron y casi con la mirada acordaron no tocarle. — ¿Qué recuerdas Vin? – dijo Enzo. — Yo… Las imágenes del asesinato de Lili y Lea pasaron

