Bajo la luz de la luna, sobre la paja yacía grandes cantidades de sangre y una mujer que sostenía del cuello a un hombre que estaba casi muerto, los dos cubiertos de sangre, junto a ellos yacía otro cuerpo posiblemente sin vida ya que hace unos minutos dejó de moverse sobre el charco de su propia sangre. Rodeados de cuatro hombres que miraban aquella escena con satisfacción y morbo. Ricardo era sostenido de su cuello, sin ojos, sin varios dientes, escupiendo sangre, jadeando y sabiendo que frente a él a aquel que se decía ser Dios. Hela bañada en la sangre de aquel hombre, apretando los dientes y mostrando una macabra sonrisa, su mirada totalmente oscura y el deseo de seguir hasta perderse totalmente en los restos de aquel hombre. Sí, era conocida como Dios, pero todos saben que Dios t

