Mi supuesto prometido había huido en cuanto escucho que el rey me había llamado, en cuanto mi padre se entero casi se desmaya, tengo que admitir que disfrute eso, en cuanto vi a mi madre le pregunte que si era posible que me castigaran por tener sexo, a lo cual respondió que no, la verdad es que eso me tranquilizo un montón, hoy era el día en que tendría que ir donde el rey, el miedo había quedado atrás y había dado paso a la curiosidad, ¿para qué me necesitaba?, no se me ocurría nada por lo que él me llamara, si no era por haber tenido sexo en un espacio teóricamente público, era por felicitarme por despertar, aunque no creo que el y yo o la pasada huésped de este cuerpo tuvieran una relación cercana, suspire, este asunto me daba dolor de cabeza, en fin, me aliste lo mejor que pude, despu

