Respire profundamente sintiendo el delicioso aroma de Jonathan, pase mi mano por su pecho, realmente se notaba que hacía ejercicio.
— “creo que dejamos algo pendiente, antes de venir aquí ¿no lo crees Sarah?”
Me separe levemente de este, lo mire a los ojos y le sonreí pícaramente, Jonathan en una ágil maniobra se posicionó encima de mí, aprisionando mi cuerpo contra el suyo, mientras inmovilizaba mis manos, su boca busco la mía desesperadamente, el sabor a vino había quedado impregnado en su boca, intente colocar mis manos alrededor de su cuello sin embargo este me lo impidió, Jonathan propio el beso para tomar una cinta de tela, con ella amarro mis manos, esto al contrario de hacerme sentir insegura, me excitó, la cinta de mis manos apretaba un poco fuerte, sin embargo no se sentía mal.
—” ¿molesta?”
Pregunto este mientras bajaba sus besos por mi cuello, mi piel se puso de gallina y sentí escalofríos al sentir sus labios tocar detrás de mis orejas.
— “para nada, me gusta.”
— “bien porque me gusta verte así.”
Sentí como sus manos se colaban entre mi pijama, esta no era tan difícil de quitar como los estorbosos vestidos, paso su mano por mi abdomen, y después por mis pechos, sus manos en mi piel me hacían sentir escalofríos por mi cuerpo, y aunque estábamos a la intemperie sentía calor, Jonathan bajo mis bragas y toco dentro de mí.
— “pero mira que rápido te has mojado, apenas si te he besado.”
Sentí mis mejillas arder, era cierto, estaba completamente mojada, este saco sus dedos de dentro de mí, la luz de la luna alumbro mis fluidos, Jonathan paso su lengua por ellos, mientras me miraba fijamente, sentí mi vientre contraerse, la visión era realmente excitante cautivadora, sus ojos se veían terriblemente profundos y salvajes, además acompañados por su sonrisa picara y su actitud domínate me cautivaba, lo quería dentro.
— “Jonathan, por favor, ponlo ya.”
Dije en jadeos con mi respiración acelerada, este negó con su cabeza mientras, bajaba su rostro, al —llegar a mi v****a soplo.
— “ah, por favor Jonathan no tenemos mucho tiempo.”
Este no me contestó por el contrario, comenzó a pasar su lengua por mi clítoris, mientras que metía sus dedos haciendo que sintiera miles de corrientazos por mi cuerpo, arquee mi espalda, mis gemidos se escuchaban por todo el lugar, quería bajar y sostener su cabeza, sin embargo esto era imposible, era frustrante y existente a la vez, después de unos minutos de deliciosa tortura por fin llegue al orgasmo, al terminar Jonathan me beso, esto se sentía tan lascivo y prohibid, ¡lo estábamos haciendo al aire libre!
De alguna era un royo bastante poético, sexo bajo la luz de las estrellas, aparte de recordarme a la escena de una película la cual no recordaba, me recordaba al nombre de un coctel, deje de pensar en tonterías cuando Jonathan sin previo aviso me penetro fuertemente, gemí, ¡dios! Lo había extrañado un montón, sentía como este salía y entraba, el sonido de nuestros cuerpos chocando, el constante sonido de los gemidos de Jonathan en mi oreja y el constante vaivén de este me hicieron llegar al segundo orgasmo de la noche, sin embargo, este no se detuvo, el placer que sentía al doble, estaba sensible por el reciente orgasmo lo que hacía que me sintiera realmente, bien ¡dios! Solo él sabía lo bien que me sentía, mi respiración era pesada y mi cabeza me daba vueltas, Jonathan en un ágil movimiento me puso en cuatro, solté un gemido que más bien parecía un grito, ahora se sentía más profundo, intente morder mis labios para callar un poco mis gemidos, lágrimas de placer salían de mis ojos, sentí a Jonathan morder mi espalda, en varios lugares, esto en vez de dolerme no hacía más que excitarme más, sentí como mi vientre se contraía mientas Jonathan se corría dentro de mí, al terminar salió de mí mientras yo me sentía completamente satisfecha, mi cuerpo seguía temblando.
— “te dije que valdría la pena.”
Le di un golpe en el brazo, era un fanfarrón, intenté sentarme sin embargo un sentía todo mi cuerpo temblar, definitivamente Jonathan era un dios en el sexo.
— “eres un tonto, mira cómo me has dejado.”
— “ja, ja, ja lo siento, no me he podido resistir, ¿nos vamos?”
— “está bien, pero tendrás que llevarme al carruaje.”
Este asintió mientras que me miraba con una sonrisa, extendí mis brazos para que me cargara, pensé que le costaría un poco sin embargo este me cargo como si yo fuera una pluma.
— “¡vaya! Eres bastante fuerte.”
— “entreno todos los días en la mañana, no es por ser engreído, pero soy más fuerte que muchos de los guardias reales.”
Recosté mi cabeza en su pecho, estaba cansada, él era bastante genial, para ser sincera siempre pensé que los monarcas siempre eran gordos y feos, porque solo comían y dormían, a parecer Jonathan era una excepción.
— “eso es genial —bostece y talle mis ojos tenia sueño— yo odio hacer ejercicio, no puedo correr más de cinco segundos.”
Mis palabras era susurros débiles, creo que debía dormir un poco, mientras escuchaba el corazón de Jonathan latía me quede dormida…
— “Sarah menos llegado.”
Desperté al escuchar los susurros de Jonathan y al sentir sus besos en mis mejillas, sonreí tontamente, talle mis ojos y con su ayuda bajé del carruaje.
— “mañana ven a visitarme ¿de acuerdo?”
Asentí y me despedí moviendo mi mano de un lado a otro, entre a casa a hurtadillas, respire en cuanto llegue a mi habitación, me alegraba no haber sido descubierta por nadie, me acosté en mi cama con una sonrisa mientras recordaba todo lo sucedido el día de hoy, estar al lado de Jonathan me hacía sentir bien, el sexo era maravilloso, de alguna manera pensaba que si debía casarme algún día, estaría dispuesta a hacerlo con él, claramente si no estaba enamorada de alguien más, suspire y me dormí, ya solo faltaban uno pocos días para encontrarme con la famosa y a la misma vez misteriosa marquesa.