Marina Después de haber bebido, bailado, comido, cantado, nos decidimos a retirarnos, ya que eran a las 10 de la noche y los chicos mañana tendrán que ir a entrenar, cada quien se despide y nos subimos a los carros donde veníamos, Gabriel empieza a dejar a los que venían con nosotros, al último quedo yo. Gabriel en vez de ir a mi casa se dirige a otro lado por lo que me empiezo a preocupar no vaya a ser uno de esos psicópatas que te encierran en un lugar alejado de la ciudad y de ahí no vuelves a ver la luz del día. - Gabriel mi casa era en la otra avenida, estas tan ebrio ¿Qué no te acuerdas? - digo con mi voz preocupada. - No estoy ebrio princesa, pero quiero estar un tiempo a solas contigo, acabo tienes permiso hasta la media noche, tranquila te va a gustar. - Espero no tener q

