Tragó saliva, sintiendo un nudo en el estómago. La simple presencia de Aleksei, aun en silencio, conseguía desestabilizarla. Era una mezcla de atracción y desprecio, un deseo reprimido que volvía cada encuentro entre ellos más ardiente. Finalmente, Aleksei pareció percatarse de su presencia. Giró la cabeza hacia ella, y sus ojos ámbar se encontraron con los de Nyx. Durante unos segundos, el tiempo pareció detenerse, y el silencio entre ambos se cargó de una tensión palpable. Nyx sintió que su corazón latía con fuerza, y una oleada de calor recorrió su cuerpo bajo la intensidad de la mirada de Aleksei. Él no dijo nada, pero en sus ojos había una chispa que Nyx reconoció de inmediato. Era el mismo brillo que había visto la noche anterior, una promesa de algo que aún no se había desvanecido

