Dmitry asintió. Sin embargo, antes de que pudiera girarse para salir, Aleksei lo detuvo con un gesto de la mano. —Espera —dijo él enderezándose, mientras extendía la mano para abrir un cajón en su escritorio y sacó de ahí aquel collar de plata que había arrancado del cuello del hombre que atacó a Nyx. Aleksei lo levantó entre sus dedos con desprecio, como si el simple contacto con el objeto lo contaminara. —Deshazte de esto —ordenó con frialdad, lanzando el collar hacia Dmitry—. Es basura, al igual que el hombre que lo llevaba —soltó con desdén. Dmitry atrapó el collar con facilidad, observándolo un segundo antes de guardarlo en su bolsillo. Su expresión no cambió. Lo haría desaparecer, al igual que a los restos de los hombres que habían osado levantar la mano contra la mujer de Alekse

