Me siento y solo bebo agua, mientras observo la vista “ponte Vecchio” el puente con el que Nyx estaba muy entusiasmada. Una sonrisa se instala en mis labios al recordarla, sonriente mientras veía la estructura que de verdad es hermosa. Carraspeo mi garganta y me reprocho a mi mismo por pensar de pronto en eso. Observo el reloj y un nuevo resoplido sale de mi boca cuando veo mi Rolex. «Dieciséis minutos» digo en mi mente, Damián no ha llegado. Elevo mi vista comenzando a impacientarme cuando veo al italiano, que, con una sonrisa burlona me saluda cuando se acerca. —Alek, Benvenuti a Firenze, Italia, (Bienvenido a Florencia, Italia). —saluda en italiano, con voz ronca. Un idioma que por supuesto domino. Elevo mi mentón y enarco una ceja mientras él me examina con sus ojos verdes. —Joder

