Mientras Nyx y Aleksei se encontraban en Florencia, Italia. Valentina se dispuso a recorrer la mansión. Irina se encargó de mostrarle cada rincón de ese lugar. Como también se encargó de contar a la castaña de cabello corto. Que antes sobre las mesas no había jarrones con flores, no cortinas que dejaran ingresar la luz a las habitaciones y por supuesto, Boris tampoco portaba un collar rosado. Valentina rio cuando supo que Nyx se había encargado de darle un toque femenino, lo cual no le pareció algo extraño, ella mejor que nadie conocía la determinación de su amiga y sabía que antes de que el ruso se diera cuenta, Nyx se apoderaría de esa mansión. La tarde siguiente del viaje. Valentina bajó las escaleras con paso decidido, pero con el estómago gruñendo de forma más insistente que nunca.

