Nyx despertó sintiendo el calor del cuerpo de Aleksei a su lado, un peso que, aunque no quería admitirlo, le resultaba reconfortante. Todavía medio adormilada, su mente intentaba asimilar los detalles de la noche anterior, mientras la calidez de Aleksei le recordaba que nada de eso había sido un sueño. Se movió ligeramente, y la textura de las sábanas le pareció tan íntima como su proximidad. —Despertaste —musitó Aleksei al sentir que Nyx se removió, el corazón de ella se aceleró un poco, al escuchar esa voz gruesa, que sonaba un poco más ronca por la mañana. Estaba de espaldas a él, y su rostro se enrojeció ligeramente al notar que su cabeza estaba apoyada sobre el brazo del ruso. Aleksei no permitió que Nyx se apartara cuando pretendió hacerlo, por el contrario, acarició su cintura des

