Se levantó de la silla donde se encontraba, ajustando su vestido con calma, y miró a Ravenna antes de salir de su habitación. Al hacerlo se encontró con una de las sirvientas, esta le informó que Aleksei estaba en su despacho y que el mexicano ya se había ido. La servidumbre ahora sabía que Nyx hablaba ruso a la perfección, por lo cual podían comunicarse con ella sin problema. Al llegar a la puerta del despacho de Aleksei, respiró hondo antes de tocar. Desde dentro, su profunda voz la invitó a entrar. Nyx abrió la puerta lentamente, encontrándose con la imponente figura de Aleksei detrás de su escritorio. Sus ojos ámbar la miraban con atención, penetrantes y fríos, como si intentaran leer en su expresión las razones de su presencia. —¿Necesitas algo? —preguntó él, con un tono firme, per

