Valentina salió de la habitación de Nyx y, mientras caminaba por el pasillo en dirección a las escaleras, escuchó una voz grave que resonaba desde algún lugar cercano. Hablaba en ruso, un tono bajo y algo áspero que despertó su curiosidad. La mansión era vasta y llena de habitaciones, y, como era su primer día ahí, no había tenido tiempo de explorar demasiado. Sin embargo, había algo en aquella voz que la intrigaba, algo que le hacía querer saber quién estaba detrás de aquellas palabras que ella no comprendía. Guiada por la curiosidad, se acercó a una puerta entreabierta, desde la cual provenía la voz. Sin pensarlo demasiado, se asomó y, al ver que no había nadie vigilando, decidió entrar. La habitación, como todo en esa mansión, estaba decorada con gusto moderno y elegante. Al fondo, dis

