—Parece que eres todo un experto en esto de los baños caninos —comentó con un tono amigable, observando cómo Dmitry trabajaba con precisión, secando a Boris con movimientos hábiles. Él levantó la mirada hacia ella, visiblemente sorprendido por su insistencia en continuar la conversación. Valentina notó una ligera tensión en su mandíbula, como si estuviera debatiéndose entre ignorarla o responderle, pero al final, simplemente negó con la cabeza y continuó secando al perro en silencio. Boris, por su parte, parecía entretenido con la interacción entre ambos. Valentina le dedicó una sonrisa y el animal, como si comprendiera su intención amistosa, inclinó la cabeza ligeramente, sin apartar su mirada de ella. —¿Cuál es su nombre? —preguntó, refiriéndose al perro, tratando de establecer una co

