—Terminen de desayunar, necesitamos partir a tiempo —ordeno, con voz firme. La autoridad en mis palabras es clara, y sé que ellas lo sienten. Con eso, me levanto de la mesa y me dirijo a la salida, dejándolas solas. *** . Después de un par de horas, con todo listo para marcharnos. Espero al pie de las escaleras, mi paciencia comienza a colgar de un hilo delgado mientras miro el reloj en mi muñeca. Nyx se está demorando más de lo habitual, y aunque no debería sorprenderme -porque esa mujer tiene una extraña habilidad para desafiarme incluso con su simple existencia- siento la tensión acumulándose en mis músculos. Afuera, Dmitry espera en la camioneta mis ultimas indicaciones, sabiendo que tiene la responsabilidad de quedarse y manejar los negocios mientras yo esté ausente. La Bratva no

