Pasó una semana desde que Nyx junto con Irina y Valentina, realizaron la elección del nuevo personal de la mansión. Irina se encargó de orientar a cada empleado, esta vez siendo ella el ama de llaves. Gracias a la determinación de todos, no le fue complicado y disfrutó de liberarse de toda la carga de trabajo, que por supuesto, le había sido bien remunerado. Aleksei se abrochaba los botones de su camisa en el silencio de su habitación, cuando escuchó la puerta abrirse. Levantó la vista y se encontró con Nyx, quien cerró la puerta tras de sí y se acercó. La luz tenue de la mañana iluminaba sus facciones, y él no pudo evitar alzar una ceja, con una sonrisa de desafío. —¿No tuviste suficiente anoche? —preguntó con la voz altiva, dejando que su mirada recorriera su figura con un toque de pro

