Nyx, en cambio, tomó a Irina del brazo con un gesto firme y la guio hacia el asiento trasero, manteniéndola cerca. Una vez que ambas estuvieron en el asiento trasero, la tensión en el interior de la camioneta se hizo más notoria. Desde su posición, Nyx observó el reflejo de Valentina en el espejo retrovisor, captando cómo de vez en cuando lanzaba miradas fugaces hacia Dmitry, quien parecía concentrado en la carretera, aunque su expresión era impasible. Sin poder resistirse, Valentina, con esa chispa descarada que la caracterizaba, rompió el silencio: —¿Siempre eres tan serio o es solo en la tardes? —preguntó, girando un poco el rostro hacia Dmitry y arqueando una ceja con un toque de ironía. Dmitry no respondió de inmediato, pero Nyx notó cómo una de sus manos apretaba ligeramente el vol

