—Date la vuelta —ordenó suavemente, con un tono sugerente. Irina dudó por un momento, pero al final obedeció, girándose con los puños apretados. El frio del metal la hizo estremecer, pero las manos de Iván rozando su piel, fue lo que hizo que su piel se erizara. Iván colocó el collar en su cuello, acercó su rostro hasta que Irina pudo sentir en su piel la calidez de su aliento fresco y su respiración se aceleró un poco. Inconscientemente ella cerró los ojos, cuando el mafioso colocó una mano en su cintura y con lentitud besó su cuello. Irina nunca había besado a nadie, su padre había sido militar y la educación de la rusa fue muy estricta, ella jamás estuvo tan cerca de un hombre, jamás sintió esa ola recorrer su cuerpo como tampoco sintió su centro palpitar, como lo hizo cuando Lvan mord

