Ella bajó la mirada, jugando nerviosamente con los bordes de la caja. Ellos, se habían visto desnudos más veces de las que Nyx podía recordar, y aún así, sus pechos vibraron y una sensación extraña los invadió por igual ante esa cercanía que iba más allá de lo físico. El calor de su toque y la intensidad de su mirada hicieron que el corazón de ella latiera con fuerza. Ravenna graznó desde su lugar cerca de la ventana, interrumpiendo el momento, como si estuviera reclamando su joya. Nyx rio suavemente y tomó el collar más pequeño de la caja, caminando hacia la cuerva. —Yo sé cuánto te gusta el rosa ¿eh, pequeña reina? —dijo con una sonrisa mientras colocaba el collar alrededor del cuello de Ravenna, que lo aceptó con una dignidad casi irónica. Cuando volvió a mirar a Aleksei, él ya hab

