. Respiro hondo, mientras el bullicio del salón parece envolvernos, mientras Alek y el mexicano comienzan a conversar entre sí. Temas que van desde acuerdos hasta negocios que no he comprendido del todo, pero lo suficiente como para saber que las palabras están cargadas de doble sentido. Aprovecho ese momento para acercarme más a Irina, quien se sienta junto a mí con una postura tranquila, aunque sus manos juegan con la servilleta sobre su regazo. —¿Cómo estás? —le pregunto en un tono bajo, intentando que los demás no noten mi urgencia. Queriendo escuchar de ella misma que no la está pasando mal con ese imbécil. Ella levanta la mirada y me dedica una sonrisa pequeña, pero hay algo en sus ojos que me hace dudar. —Estoy bien, señori… estoy bien Nyx. No te preocupes —menciona, y una peque

