ANNA Nos ponemos al día de todos los años que estuvimos ausentes, le cuento como fue mi vida sin mamá, veo su tristeza. Me lleva de regreso a casa, en el camino pienso en todo lo que acaba de pasar. Se despide con cariño, ese cariño de padre que tanta falta me hizo en la vida. Entro, subo a la habitación y veo a Alexander furioso. - Vaya, regresó la dueña de este hogar – aplaude – ¿celebrando las humillaciones que estoy recibiendo? - Por favor Alexander, él y yo nunca podríamos tener nada romántico. - Sabes, me da lo mismo, el tiempo está por cumplirse así que pronto dejarás de ser mi problema. Sale de la habitación lanzando la puerta y yo me quedo llorando, quizás debo empezar a hacerme la idea de que perdí, me enamoré y perdí. MAURICIO Tengo sentimientos encontrados

