Caleb estaba muy silencioso mientras avanzábamos por la acera que nos llevaría a un pequeño parque cerca de su casa. Yo caminaba a su lado, pues se había negado a que fuese yo quien empujara su silla de ruedas. Cuando llegué a su casa, él no estaba. Había ido a sus terapias físicas, por lo que me había quedado en su habitación a esperarlo. Pero justo cuando lo tuve en frente, me había paralizado y traté a toda costa no tener que soltar la bomba en aquel momento. ¿Cuál fue mi desgracia? Que Fanny haya entrado junto a Gael, en el preciso instante en que me dispuse a irme, para así, prácticamente obligarme a abrir mi boca. —¿Por qué no me habías dicho nada? —preguntó al final. Mordí mi labio inferior y comencé a jugar con mis manos bajo mi vientre. Lo miré, su expresión era fría, tal par

