Epilogo II […] En la sala de espera, mis nervios aumentan a cada minuto que pasa, no sé porque, no es que sería mi primer hijo, pero tengo los nervios de punta. Después de esperar un rato, por fin es mi turno, ingreso al consultorio del doctor de la mano de mi marido y nos sentamos en el escritorio frente al doctor, luego de las preguntas de rutina y un examen de sangre, que a pedido de mi marido fue express, el doctor me pide que me acueste en la camilla. –Bueno Emily, por los cálculos que hice, el tiempo de gestación que llevas seria de menos de un mes y medio, por lo que procederemos a hacerte una ecografía transvaginal –¿Eso duele? – pregunta León con la mirada llena de pánico. –Mmm, no sabría decirte, pero por lo que han dicho mis pacientes, solo se siente una leve incomodidad
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