León Después de la pequeña escena de celos de parte de mi suegro y que mi mujer vaya a hablar con él, vuelven juntos para continuar con el almuerzo, estar así, en familia, alegra mi vida, sobre todo al ver la cantidad de amor que recibe mi princesa quien no se despega de Sebastián y su novia, los acaparo desde que llego y solo los soltó cuando vino corriendo hacia mi para preguntarme si realmente tendrá un hermanito o hermanita, una vez confirmado y después de unos saltitos de festejo, volvió con la parejita —Realmente se ven enamorados — digo para mí —Tanto que empalagan — dice mi mujer, quien se sienta en mi regazo. —A veces me pregunto si nosotros nos veíamos así —¿Cuándo éramos adolescentes? No, creo que nos veíamos peor — se ríe sin una pizca de delicadeza. —No pueden culparnos,

