10. La boda

1793 Words
Lía Estaba a horas de ser una mujer casada, el día de ayer me la pase junto a mis primas, estuvimos de compras, fuimos al salón, Emma se hizo un corte y arreglo sus uñas, Stella solo arreglo sus uñas, me la pase muy bien con ellas, fui un día muy cansado pero divertido, me ayudaron a elegir especialmente la ropa que usaría en mi noche de bodas y mi luna de miel, me iría junto a Edwar por dos semanas, me sentía tan feliz, agradecía a la vida por la familia que me había dado, poder llamar primas a Stella y Emma para mi era algo maravilloso, mi madre confío mucho en mi, me confesó toda su vida, lo que hizo, lo que le pasó, lo que tuvo que pagar y como corrigió su vida, mi madre era el regalo más grande que yo tenía, a pesar lo que ella le hizo a mi tía Gianna, ella no merecía sufrir lo que sufrió, pero creo que ese fue su castigo uno muy doloroso, mi tia Gianna tiene un gran corazón pues ella logro perdonar a mi madre. Me observó en el espejo, detalló mi rostro, no se si me parezco a ese ser que se supone debió ser mi padre, no lo conozco y ni siquiera deseo saber como era, mi único padre para mi es Iván, desde que tengo memoria el siempre ha estado conmigo, Iván ha estado para mí cada vez que me he enfermado, en mis eventos del colegio el siempre estuvo ahí en primera fila, viéndome con orgullo, un orgulloso padre, estuvo conmigo en mis noches de desvelo cada vez que entregaba un proyecto en mi colegio o universidad, tengo mucho que agradecerle, sin duda el se ganó el título de padre, Iván me reconoció como su hija, a pesar de que no llevo su sangre, recuerdo cuando mi hermano nació, él nunca hizo distinción entre nosotros, siempre nos ha dado el mismo amor a ambos. — Lía, apresúrate llevas como una hora dentro del baño, deben de peinarte y maquillarte — Emma toca la puerta del baño de mi habitación, que es donde estoy encerrada, terminé de bañarme desde hace unos 20 minutos. — Ya casi salgo Emma, solo un momento más — le digo. — ¿Qué no te depilaron ayer? ¿Por qué tardas tanto?. Llegaremos tarde — suspiro. — ¡CALLATE EMMA! — le gritó — Necesito un momento más, hoy dejaré de ser soltera — dije mas calmada. — No pues yo que tú, me tomo todo el día, pensando en si me caso o no, mira que la vida no se disfruta igual en el matrimonio — cierro mis ojos con fuerza y cuento hasta diez. — ¡POR DIOS EMMA! SOLO TE ESTOY PIDIENDO UN MOMENTO — grité perdiendo la paciencia — pareces tu la novia, tan impaciente que estás, estoy nerviosa y trato de relajarme — escucho como Emma ríe a carcajadas, respira Lía respira, me digo. Salgo minutos después del baño y la primera persona que busco con la mirada es a Emma, en cuanto la veo, le doy una mala mirada y me voy hacia mi tocador, buscando mi perfume. — Parece que no te relajaste — dijo ella riendo, volteo y la fulminó con la mirada. — Ja, ja, ja, creo que relajarte solo logrará Edwar por la noche — dijo riendo, busco un cojín y se lo lanzó. — Guarda tu lado salvaje para la noche de bodas, ja, ja. — Tonta Cállate ya — Emma está acostada en mi cama me acerco a ella, y comienzo a golpearla con la almohada. — Chicas basta ya las dos, ya estamos retrasadas — comenta Stella con tranquilidad, Emma y yo nos observamos con complicidad, tomamos las almohadas y nos acercamos a ella y comenzamos a golpearla con ellas. — Par de tontas, déjenme, ja, ja, ja, basta — Stella toma una almohada y comienza a golpearnos con ella también, las tres reíamos entre almohadazos, hasta que caímos sobre la cama, entre risas. — Esto si me relajo — dije con una sonrisa. — Vez a la final hice que te relajaras — comenta Emma. Escuchamos la puerta de mi habitación ser abierta y entra mi madre, observa todo el desastre que tenemos en la habitación y coloca sus manos sobre su cintura y nos mira a cada una. — Sabía que no era buena idea dejarlas solas, ¿Creen que el novio esperará toda la tarde?, apresurense — las tres nos levantamos de un salto y comenzamos a buscar el maquillaje y todo lo demás. — La estilista ya llegó, recojan un poco este desastre para que suba. — ¡Sí señora! — respondemos las tres al mismo tiempo y soltamos una carcajada. — ¡Dios mío! ¿Qué haré con ustedes? — mi mamá niega con la cabeza y sale de la habitación, ordenamos un poco y momentos después la estilista llega junto a mi madre, ella comienza a peinar a mis primas y por último voy yo, cuando la chica termina mi peinado Stella y Emma ya están listas, Stella lleva un vestido color rojo y Emma un vestido color esmeralda, se ven hermosas, mi mamá llega y entre las tres me ayudan a colocarme el vestido. — ¡Listo mi niña! ahora gira — dice y hago lo que dice, frente a mí está el espejo y puedo ver mi cuerpo completo, el vestido se me ve hermoso yo me veo hermosa. — Estás hermosa mi amor — me dice mi madre con lágrimas en sus ojos. — Te amo mi hermosa Lía. — Te amo mamá, gracias por todo lo que me has dado, no llores que me harás llorar — le digo y ella ríe. — Gracias a las tres por estar conmigo, en este momento tan importante para mi, las quiero, las amo. — Ya cállate tonta me harás llorar y no quiero volver a maquillarme — dijo Emma, parpadeando repetidamente para no llorar, reímos por lo que dice. — ¿Ya están listas mi amores?. Se nos hace tar... — mi papa entra en la habitación y en cuanto levanta su vista se queda en silencio, veo sus ojos cristalizarse. — Lía, mi niña, estas preciosa. — Gracias papá — dije y él me sonrió. — No puedo creer, que mi bebita creció, aún recuerdo cuando eras apenas una hermosa bebé y ahora tendré que entregarte a un hombre — menciona y se acerca hasta mí. — Ya papá, me harás llorar, sabes que siempre seré tu niña, de mi no te vas a librar, siempre vendré corriendo a ti, cuando necesite un abrazo — le digo, veo como una lágrima baja por su mejilla. Escucho unos sollozos, nos observamos confundidos y volteo hacia las chicas veo a Emma llorando, quiero reír pero me contengo. — Lo siento... soy muy sentimental, tengo que volver a maquillarme — dice entre lágrimas. — A ti te sacarán de la boda Emma — le dijo Stella, todos reímos. Salgo de casa rumbo a la iglesia donde mi amado espera por mi y mi papá será quien me lleve hasta él... Stella Llegamos a la iglesia junto a Lía y sus padres, llegamos un poco tarde pero llegamos, al final no nos atrasamos por la novia si no porque tuvimos que maquillar de nuevo a Emma. Busco a mis padres entre los invitados y me acerco a ellos, siento una mirada sobre mi y creo saber quien es lo busco con la mirada por todos lados y encuentro a Iker viéndome y en cuanto ve que lo observo me guiña un ojo, ruedo los ojos, pero me doy cuenta que no era su mirada la que sentía sobre mi, pues veo a un serio Damon viéndome, se ve muy guapo el condenado, ¿Pero que dices Stella? — me regaño. Ignoró la mirada de Damon y veo hacia el frente. Mi prima Lía se ve realmente preciosa y la sonrisa que adorna su rostro no tiene precio. .... La ceremonia fue hermosa y en este momento nos encontramos en el salón de fiestas, me acercó a felicitar a los novios y tomamos algunas fotografías, los novios nos deleitan con su primer baile como esposos, es tan hermoso ver a una pareja así de enamorados, Edwar mira fijamente a Lía con una sonrisa en su rostro y Lía hace lo mismo, es como si se dijeran mil palabras solo con sus miradas. Iker llega a mi lado y me pide que baile con él, mi padre parece querer matar a Iker, pero mi madre lo calma, mi hermanos están pendientes de todo lo que hago, pero eso no le importa a Iker, bailamos una canción juntos y en ningún momento deja de coquetear conmigo, sonrió por algunas de sus locuras, siento una mirada intensa sobre mi, quiero voltear pero no lo hago porque sé que es Damon, bailo un poco más con Iker y luego regresó a la mesa con mis padres. — Muy confianzudo tu amiguito ¿no? — comenta Max. — Es solo mi amigo Max — le aclaro — mira alguien está viendo a tu mujer — le dijo, y él la comienza a buscar por todo el lugar, en cuanto la ve se pone de pie. — ¡Maldición!. No tengo que dejarla sola– murmura y se dirige a donde ella se encuentra. — No seas así con tu hermano Stella — regaña mi mamá. — Solo lo molestaba madre — dije riendo. — Voy al baño vuelvo en un momento — les digo, me levanto de mi asiento y caminó hasta donde sé supone están los baños, camino por el pasillo y de repente escucho una puerta ser abierta, soy tomada por la cintura con fuerza, no puedo ver quien es pues esta detrás de mí, me llevan dentro de la habitación, cierra la puerta, me gira y mi espalda choca contra la pared, y es ahí cuando lo veo tan cerca mío, siento el olor de su perfume colarse por mis fosas nasales, sus ojos fijos en los míos, su agarre se mantiene en mi cintura, está tan cerca mío que siento que puedo tocarle, mi respiración comienza a agitarse, su cercanía se está convirtiendo en mi debilidad, mi corazón late rápidamente, siento que puedo escuchar mis propios latidos, el levanta su mano y acaricia mi mejilla, no puedo apartar mi vista de su rostro. — Mi hermosa principessa — dice con voz grave, su voz es capaz de derretirme como un bloque de hielo expuesto al sol, en este momento me siento como ese hielo, él es mi sol que amenaza con lograr derretirme en este momento…
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