—Hey, abre los ojos, soy yo. Cuando toco su rostro ella se aleja. Me quedo quieto, aunque quiero ver su cara no puedo hacerlo porque mantiene la cabeza agachada y gracias a eso varios mechones de su melena están sobre su cara. Sigue acostada, pero esta vez de lado, sin darme la espalda. —Soy Marcus, todo va a estar bien— apenas agarro uno de sus mechones y lo corro hacia un lado logro ver sus ojos cerrados— estas segura, abre los ojos. —No la toques— dice Zah y frunzo el ceño— algo no esta bien en ella. —Seguro tuvo una pesadilla, necesita volver al mundo real. —¡No la toques! — gruñe, pero lo ignoro. Suelto su mechón y con esa mano agarro su cara la cual se siente caliente, con la otra mano coloco mi pulgar en su mandibula terminando el recorrido de una de sus lágrimas mientra

