Joaquín se dio cuenta que se había delatado, deslizó sus dedos por su espeso y oscuro cabello. —Gia yo… mandé a Thiago a cuidarte, y vigilarte, es que tu actitud fue muy sospechosa. —Entonces sí dudaste de mí, y vienes hasta acá y me haces sentir culpable, cuando también tienes cola que te pisen —advirtió y empezó a caminar por la terraza agitada. —Sí, dudé de lo que dijiste —gritó él—, pero no pensé mal de ti, sabía que algo ocultabas, que estaba pasando alguna cosa, si dudara te habría sacado de mi vida, y eso hubiera sido lo más estúpido que hubiera hecho, no me quería dejar llevar de chismes, ni malinterpretar el video que me envío Thiago, porque te conozco, sé qué no me serías infiel. Gianna detuvo su andar, sintió un estremecimiento en el corazón al escucharlo, era cierto, ot

