Entre tanto los mellizos habían empezado a bostezar, estaban cansados, entonces Gianna y Joaquín los llevaron a casa, y a sus respectivas habitaciones. —Vamos, se bañan antes, están llenos de tierra —ordenó Joaquín. —No, papi, tenemos mucho sueño, estamos cansados. —Pero no me agrada que se duerman con el cuerpo sucio —rebatió él. Gianna lo agarró de la mano y lo llevó a una esquina de la habitación. —Ya se duermen Joaquín, déjame les paso un pañito en el cuerpo, y los mandamos a descansar. ¿Estás de acuerdo? —preguntó en voz baja. —Está bien, solo por hoy. Entonces Joaquín se encargó de ayudarle a Lionel a quitarse la ropa, los zapatos, y lo mismo hizo Gianna con Luisana, los limpiaron con la toalla húmeda y les colocaron sus respectivos pijamas, entonces les besaron la fren

