—Señorita Sánchez, mucho gusto. Soy Zoé Wolton — saludo la mujer que Angelica siempre había admirado. Zoe se había convertido en la personificación de esperanza para muchas mujeres, era admirada no sólo por haberse casado con un hombre apuesto y ultra millonario, sino por ser una mujer inteligente, dura en los negocios y una activista a favor de las mujeres emprendedoras, también se conocía por ser una mujer de fe que iba en contra del m******o a la mujer y de la trata de personas sobre todo en niños y mujeres. Para angela, Zoé era todo lo que ella alguna vez quiso ser. —El gusto es mío —respondió tratando de disimular su emoción. —Perdon por haberte hecho esperar, tuve un encuentro matutino con algunas amigas, espero no te importe—se disculpó mientras tomaba asiento al otro lado de l

