A pesar de todas las cosas que había dicho, a pesar de haberse enfrentado verbalmente a Angelo Queen, estaba aterrada. Estaba aterrada porque a las personas que Angelo recurría para intercambiarla, ella ya no le servía de nada. El único valor que tuvo en la familia ya se acabó desde que cumplió con su misión. Convertirse en esposa de algún señor de la mafia. Como decía su hermano mayor, solo era un trozo de carne. Y ni de esa manera había servido para Simone Greco. Angelo había salido de la habitación hace al menos una hora. Ya era de noche. Dos hombres estaban dentro y ella sentada en la cama, mirando hacia la ventana, sabía que estaban dentro de Grecia, ni siquiera habían regresado, pero agradecía no haber sido llevada a Palermo. Ella se hacía una única pregunta. ¿Qué demonios

