Ginevra estaba recostada en la cama, su mano acariciando suavemente su vientre desnudo mientras cantaba una canción suave. Se sentía atrapada, aunque la habitación era cómoda y espaciosa, y todo parecía estar en calma. Pero esa calma le resultaba sofocante. Era el silencio lo que la hacía sentir como si estuviera en una jaula, igual que la que Simone le había construido en el pasado. —¿Por mi seguridad? —se preguntó en voz baja, suspirando. Sabía que había algo de verdad en eso, pero ¿cuánto tiempo más Angelo Queen usaría esa excusa para tenerla retenida? Le preocupaba que en un fututo era sería la frase que la condenara. No es como que quisiera salir, ese podría ser el lugar más seguro en toda la tierra, pero… no quería que en un futuro fuera una jaula. El toque en la puerta la sobr

