El inicio de todo

2810 Words
La alarma empezó a sonar anunciando un nuevo día, el sonido cada vez era más fuerte que le empezaba a molestar cada vez más. La dueña de aquel pequeño apartamento se empezó a dar vueltas en la cama, ella no quería apagar el despertador... Pero obviamente este no dejaba de sonar, seguía molestandola. — Otro ratito más — soltó tapándose de pies a cabeza para luego apagar el despertador y se volvió a acostar, pero de pronto recordó algo, lo cual hizo que se sentará de inmediato en su cama, tomo el reloj entre sus manos y lo vio — 7:20 — susurró asustada casi entrando en pánico mirando a todos lados — me faltan tan solo 40 minutos para entrar al trabajo, no se porque no lo escuché antes. *FLASHBACK* A las seis en punto, el reloj empezó a sonar, se levantó, lo miro aún asoñada y se volvió a acostar. 6:20 sonó de nuevo — dejen de molestar — lo apagó otra vez y se volvió a dormir, sin importarle las veces que esté siguiera sonando. *FIN DEL FLASHBACK* — Ash — empezó a revolotearse el cabello — ya recordé porque no escuché la alarma antes — se notaba realmente fastidiada — es mi primer día y voy a llegar tarde— suspiro — esto de inpendizarme fue mala idea, debí de hacerle caso a mis padres, no hay tiempo de resongar, es hora de que me ponga en marcha, aquí me sigo haciendo la tonta mientras el tiempo corre — se levantó con rápidez y fue en dirección al baño. Ágata se lavo la cara y cepillo los dientes — Perfecta— susurró al terminar y mirándose al espejo — tengo que darme prisa — se mordió el labio inferior. Ágata empezó a correr por todo el departamento buscando sus cosas, aquel departamento no era el más ordenado y por esto le era más difícil poder encontrar algunas cosas, ya que estás no se encontraban en su lugar. — ¡Ay no! — soltó angustiada — el señor Matthew no estará muy alegre después de darme la confianza y darme el trabajo por ser amigo de mi padre — soltó muy preocupada — solo tenía que cumplir con presentarme temprano y hacer mi trabajo bien y en mi primer día de trabajo me he encargado de estropearlo todo — susurró muy avergonzada. Ágata seguía quejándose de lo mal que la estaba pasando mientras buscaba la ropa que se iba a poner para poder ir formalmente, afortunadamente está si la tenía en un gancho y no se le había arrugado, entonces se la puso; era una camisa azul de mangas largas con una falda negra y zapatos del mismo color que la falda. Se hizo una coleta, un poco de maquillaje intentando verse natural y sus gafas. — No hay tiempo de comer — suspiro, se dio un vistaso más en el espejo y sonrió —ya estoy lista, hoy será un buen día, hoy será un buen día— soltó con una gran sonrisa mientras se miraba al espejo intentando creer en esto, después de que estaba a punto de llegar tarde a su trabajo. Ágata salió de aquel pequeño departamento y empezó a mirarse las manos. — ¿Por qué siento que me falta algo ?— empezó a pensar. Era cierto que algo le estaba faltando, pero para su suerte, todavía no había cerrado con seguro y esto le facilitaría el entrar con rápidez. —¡Que tonta! — se golpeó con la palma de la mano en la frente — tengo que llevar mis papeles el día de hoy, realmente soy muy olvidadiza— soltó llena de frustración. Volvió a entrar, busco su maletín por todos lados, pero no lo podía encontrar en ningún sitio, ella no sabía dónde lo había dejado. — ¿Dónde podría estar?— empezó a pensar mientras seguía buscando. Después de unos minutos más, por fin lo había encontrado debajo de un montón de ropa. Suspiró — ya habrá tiempo de arreglar todo este desorden — soltó avergonzada mientras miraba a su alrededor — ahora sí — soltó y se fue de nuevo, ahora sí esperaba que nada se le olvidará y pudiera llegar a su nuevo trabajo sin ningún tipo de contratiempos. Puso seguro a la puerta y empezó a caminar. Empezó a bajar cada escalón con sumo cuidado intentando que ningún tacón se le rompiera o pudiera caer y lastimarse, ruido se escuchaba a su alrededor, era una mezcla de animales, personas peleando, gritando todos al mismo tiempo, también una pareja de recién casados empezaban con su primera pelea, ella aún así seguía bajando mientras se tapaba los oídos y bajaba con sumo cuidado las escaleras. — Estoy muy joven para casarme y tener que soportar esas peleas innecesarias — soltó entre susurros. Su padre le había ofrecido pagarle un departamento de lujo con todas las comodidades en lugar de ese cuchitril, como le decía su padre, su madre le dijo también que aprovechara esta oportunidad que su padre le daba, pero ella se negó, ambos habían ido a ver el nuevo departamento de su hija, pero no parecía haberles gustado en lo más mínimo, pero a Ágata eso no le importó ya que ella quería hacer las cosas por su propio esfuerzo y era obvio que si aceptaba aquel departamento, no sería por mérito propio. Ella busco por un tiempo y después de tanto buscar, esto era lo que se adecuaba a su presupuesto y después de haber vendido algunos postres. Ella llevaba un par de meses que se había graduado de la universidad para abogados, pero no había tenido suerte en conseguir trabajo, el trabajo que su padre logro conseguirle, lo había aceptado por la única razón de que había estado buscando por mucho tiempo en algún bufet para abogados y a pesar de que se había graduado con muy buenas calificaciones, nadie le daba trabajo porque tenía que tener una experiencia mínima de al menos dos años. ¿Como iba a tener experiencia, si nunca nadie le había dado la oportunidad de demostrar que era buena para ser una gran abogada, y que podría defender a su cliente lo mejor posible?, Se preguntaba. Aunque en estos momentos, su fuerte no era la puntualidad, siempre su madre era la que la despertaba cada que iba a la escuela, pero ahora con 22 años de edad, ella ya no era una niña y se había independizado y nadie estaba a cargo de ella, estaba sola y tenía que hacer las cosas por ella misma, ahora se tenía que valer por si sola, a pesar de que su madre le había dicho de que volviera a casa para que tuviera sus antiguas comodidades y ellos le pondrían su propio bufet de abogados, pero ella en incontables ocasiones había rechazado esa propuesta... Se seguía negando en cada oportunidad que tenía. Ágata quería demostrar que lograría subir poco a poco y por su propio esfuerzo, sin necesitar la ayuda de sus padres, ella quería demostrar que ella no dependía de nadie para poder ser independiente y salir adelante por sus propias manos... A pesar de que ella había logrado estudiar para ser abogada, nadie la contrataba y tuvo que aceptar este trabajo que le habían ofrecido a sus padres para ella. Todos siempre pensaban que aquella joven era una chica mimada hija de uno de los hombres más ricos de la ciudad de Lotzet, pero lo que era cierto, era que ella siempre tenía en mente que ese era dinero de sus padres y no de ella, Ágata siempre intentaba hacer todo por mérito propio y se comportaba con educación, sin importarle que persona fuera, pero si la trataban mal, ella trataría como la estuvieran tratando. Ágata estuvo buscando taxi y nadie le hacía caso, todos iban llenos, esa hora era la hora pico en la que todos iban al trabajo y los carros pasaban llenos, por está razón, Ágata no tenía tanta suerte y todos la ignoraban pasando de largo. Ella suspiro. —El día todavía sigue, se que hoy será un buen día — se seguía repitiendo una y otra vez, ella intentaba creer en aquellas palabras... pero ya se le dificultaba por cada contratiempo que había tenido. <<No hay otra opción>> pensó. Ella no lo pensó más y se echó a correr lo más rápido que pudo, no pensó en el desgaste o cansancio con aquellas zapatillas, ella solo quería llegar y nada más eso le importaba. — Espero llegar a tiempo — soltó mientras cada vez más se empezaba a mostrar más cansada. Ágata no tenía la mejor condición física y por ende toda esta situación se le dificultaba un poco. Después de un poco más de tiempo de esfuerzo y correr como si de un maratón se tratara, por fin había llegado a la empresa. Le dio un pequeño vistazo y pudo visualizar de que era una empresa muy grande, era una empresa que se encargaba de piezas para autos y esperaba que no la corrieran por este incidente, si no, se sentiría demasiado avergonzada y no tendría para la renta y no sabía como vería a sus padres cuando solo demostrará que había sido derrotada en su primer día de trabajo, todo esto se había convertido en un gran caos. Ágata se acomodó un poco su cabello castaño. Ágata se notaba demasiado cansada, pero aún así, tomo un gran respiro y siguió con su camino, ella no se pensaba rendir tan fácilmente, se dirigió al ascensor y tocó un botón, entonces se puso a esperar a que esté bajara y así ella pudiera subir. Cuando este bajó, muchas personas se bajaron de él, ella rápidamente se subió, el ascensor estaba a punto de cerrarse, pero de pronto otro joven con un café en la mano, lo detuvo y se subió. — Buenos días — soltó Ágata con amabilidad, después de todo, quería llevarse bien con las personas que ahí trabajaban... Pero no obtuvo respuesta alguna. Aquel chico la había ignorado por completo. — Qué maleducado— soltó entre dientes mientras lo miraba de pies a cabeza <<vestir bien no es sinónimo de amabilidad >> pensó. Y el silencio se hizo presente. Después de un gran silencio incómodo y un par de minutos más, por fin el ascensor subió y con esto Ágata se sentía demasiado agradecida, ya que no tenía que soportar a una persona careciente de amabilidad a su lado, observo por un momento y pudo ver que el pasillo estaba vacío. Ágata sin pensarlo más, miro el reloj que tenía en su mano derecha y abrió grandemente los ojos, se notaba aterrada ya que pudo ver que le quedaban solo 7 minutos para poder presentarse con su nuevo jefe, y ella no quería causar una mala impresión, aunque parecía que si la causaría, estaba a punto de llegar tarde. Ágata suspiro y sin pensarlo más se echó a correr, pero para su muy mala suerte, aquel chico del ascensor, camino al frente de ella cuando está estaba corriendo, lo que hizo que Ágata se tropezara con aquel chico tirándole el café encima... Ágata lo miro un poco avergonzada sin saber que decir. — Di disculpa — alcanzo a decir. — ¿Sabes cuánto cuesta este traje?— le pregunto frunciendo el seño mientras se empezaba a limpiar, parecía que estaba a punto de hacerle pagar en ese preciso momento a aquella chica. Aquel joven se empezó a limpiar con un pañuelo que llevaba consigo, pero él no obtuvo respuesta alguna, Ágata ya se había ido corriendo, no se detuvo en ningún momento, ella no quería que aquel chico se desquitara con ella, después de todo, se notaba demasiado furioso Ella siguió corriendo y más adelante tropezó y sumándole algo más, a su zapatilla se le quebró el tacón, ella no podía creer su mala suerte. — ¡Vaya día!— unas lágrimas se empezaron a asomar — ha sido un día demasiado difícil ¿Tengo que renunciar a todo esto?, Tal vez este trabajo no es para mí y tengo que buscar algo más, eso tiene que ser— empezó a decir demasiado angustiada, ella no quería que su maquillaje se corriera, pero parecía ser que esto era inevitable. — No tienes porque renunciar — escuchó que una dulce voz le empezaba a hablar. Ágata miro hacia a un lado y lo pudo ver, aquel joven parecía de unos 24 años, joven y apuesto, cabellera castaña y un poco ondulada, vestido formalmente, complexión delgada y unos hermosos ojos verde, quien la miraba con una gran sonrisa sin poder quitarle de encima la vista. — Disculpa, se que este no es asunto tuyo, pero estoy demasiado frustrada — soltó mientras intentaba ponerse de pie y se limpiaba con cuidado aquellas lágrimas para que no se corriera su maquillaje. — No tienes de que preocuparte, para tu suerte traigo un pegamento demasiado eficaz para estos pequeños problemas, en ocasiones anteriores a mis compañeras ya les ha pasado algo igual y por eso siempre lo traigo— la ayudo a sentarse en unos asientos cerca y le tendió la mano para que le diera la zapatilla. — No es necesario — soltó avergonzada abrazando aquella zapatilla. — Tal vez no puedas presentarte a tiempo al trabajo si no te ayudo, ¿Eres nueva?— le preguntó con amabilidad. — Si, necesito entregarle mi solicitud y unas cosas al jefe y creo que llegaré tarde — soltó con miedo. — Uy, con más razón necesito ayudarte, él no perdona los restrasos — soltó y sin previo aviso le quitó aquella zapatilla de las manos a Ágata quien lo miraba con ternura. — Eres la primera persona que se a portado muy bien conmigo — soltó con una ligera sonrisa. — Me llamo Andrew... Mucho gusto — soltó con una gran sonrisa y devolviéndole su zapatilla — ya quedó—. — Gra gracias Andrew— soltó nerviosa — me llamo Ágata — soltó un poco avergonzada — no creas que siempre soy torpe, fue solo en este momento que nada me salió bien — dijo con una ligera sonrisa. — No te preocupes, se que los accidentes pasan y a cualquier mujer le puede pasar esto, realmente he visto a muchas compañeras en este conflicto, por eso tienes que traer zapatos de plataforma baja, tómalo como un consejo — soltó mientras sonreia. Aquella sonrisa que hizo que también Ágata sonriera y que sus mejillas empezarán a tornarse rojizas. Ella había tenido un día demasiado difícil, pero Andrew había logrado hacerla un poco feliz con el trato que le estaba proporcionando y como se estaba comportando con ella, Ágata empezaba a creer que ahora que lo conocí, no todo el día fue tan malo. Se había despertado tarde, se había con chico muy grosero y ahora su zapatilla... Pero Andrew como si de un príncipe se tratara había llegado a su rescate y esto hacia que empezará a sentir cosas en su estómago. ¿Acaso esto era amor a primera vista?, Realmente ella no sabía que podría significar eso, lo único que sabía era que quería seguir siendo su amiga y viéndolo. — ¿ Cómo puedo pagarte esto?, fuiste tan amable conmigo — preguntó. — Hmm, solo vamos a comer, yo invito, aceptame una comida — le dijo con amabilidad. — Cla- claro — dijo apenada y con una ligera sonrisa. — Bueno, nos vemos al salir, te veo en la puerta de entrada — aquel chico tenía una muy bella sonrisa que a cualquier chica podía hipnotizar, Ágata solo se limito a asentir. Andrew puso sus manos dentro de sus bolsillos y se fue... — Que amable — susurró y de repente recordó que tenía algo que hacer. Ágata empezó a caminar con mucho más cuidado, para su suerte sabía dónde quedaba el cubículo de su nuevo jefe por el hecho de que su padre le había indicado, así que no tardó mucho y tocó a la puerta. — Adelante — dijo aquel hombre sin emoción alguna. Ella se acomodo un poco la camisa, suspiro y se arregló el cabello, al parecer estaba perfecta y sin pensarlo más entro. Todos estaba listo para intentar que todo le saliera bien de ahora en adelante, sin imaginarse que era lo que el destino le estaba preparando. — Buenos días, me dijeron que tengo que entregarle mis papeles... Seré su nueva secretaria, me mandó el señor Matthew — soltó sonriendo ampliamente mientras aquel hombre seguía dándole espalda. De repente aquella sonrisa se le borro al ver que él dió media vuelta en su silla, aquella joven empalidecio al ver quién estaba sentado en el escritorio. El joven jefe se paró rápidamente de su asiento. — ¡Tú!— soltó un poco asustada al mismo tiempo que aquel chico.
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