Los empleados siempre me miran, pero en esta ocasión es diferente y eso no me gusta. —¿Qué?. —Señor Monroe. —¿Por qué mierda me miran asi?. —La señorita— se miran entre sí —La señorita Thompson está en su oficina, pero… No dejo que termine de hablar y escucho unos gritos, en cuanto abro la puerta la veo a punto de darle un golpe a no sé quién. —¡Keres!— le grito y corro a agarrarle la mano —Ayúdame, esta loca— me dice la maniática. —Lo sé, y me encanta que sea asi.— le digo mirando a Keres —Siempre tan romántico— me dice al mismo tiempo que se quita de con ella —Dice que por mi culpa no se quedó contigo. —¿Peleaste por mí?.— le pregunto esperanzado —Me gustas, pero jamás pelearía por un hombre, no está en mi sistema, ni lo estará. —Peleaste por mí— le doy un empujón con mi pi

