Sebastián
Gruño cuando una rana cae a mis pies, mi cabeza se mueve de un lado a otro buscando algún olor de los descariados.
Digamos que hace veinte años; luego de que perdiera a la que sería mi alma gemela los lobens se han descarido; muchos lobens se han vuelto rebeldes y atacan a todos aquellos que se les cruzan sin razón aparente, y aunque me molesta bastante tenía que deshacerme de ellos, eran un peligro tanto para los nuestros, como para las demás especies.
— Alpha, están cerca de la rivera.
Gruño ante la intromisión en mi cabeza, Pero de todos modos corro hacía la dirección.
Corro sobre mis cuatros patas sintiendo las flores deslizarse sobre mi pelaje n***o, no detectó a ningún descariado, Pero me detengo al ver una figura de pie cerca del campo de flores del sol, la chica se mueve sobre sus pies tocando los pétalos amarillescos; el olor a miel que desprende de su cuerpo le llama a acercarme.... Y se que algo está mal porque la última vez que sentí algo así fue cuando...
Un descariado sale a trote contra ella, pero la mujer se da la vuelta levantando sus manos y con un rayo lo derriba, «Es una maldita bruja», ella se da la vuelta y me encuentro con unos ojos verdes con toques rojos y se el significado de esto, Pero no puede ser posible.
—¿Mi laltra es un lobo? — cuestiona y sonríe mostrando una hilera de colmillos afilados— Es interesante.
» Pero aceptable, nuestras especies harán algo maravilloso —ella se da la vuelta y otro rayo azul sale de sus manos— Pero lo acepto de todas formas.
Me quedo en mi lugar completamente anonadado, ¿Estará safada?, ¿Cómo se atreve a pensar que soy aceptable?, si soy un alpha, uno de los .as poderosos de todos los tiempos.
— ¿No dirás nada lobito? — me mira cuestiona te y sus piel pálida se vuelve roja — Bien, no importa, Pero deberías mostrarte en tu forma humana, sino sería de mala educación.
En definitiva, está mujer no está completamente cuerda, Pero nadie en este mundo lo está, me acerco a la chica con las ramas de los árboles rompiéndose bajo mis patas, cuando me acerco un jadeo sale de sus labios, soy uno de los lolbens más grandes de todos los tiempos, más alto incluíso que cualquier humano en mi forma de lobo.
— Tu pelaje es asombroso — murmura anonadada — Es como la misma noche, sin estrellas.
Mi lobo ronrone ante el halago, si hubiese sido otra persona el hijo de los dioses se lo hubiera devorado, pero no nuestra alma gemela jamás a ella.
—¿No dirás nada? —su seño se frunce y sus labios rosas forman una mueca— está siendo muy mal educado.
«Habla», gruñe mi lobo, «reclama lo que te pertenece».
No es un mal razonamiento más no estoy seguro si debo hacerlo o no.
Mi lobo gruñe y terminó por rendirme, todos mis huesos crugen acomodándose en su lugar, mi pelaje desaparece y mi cuerpo vuelve a ser humano todo ante la atenta mirada de mí alma gemela, de ella me observa sorprendida, y si aún es mi tamaño humano le llevo dos cabezas, pero sé que no es frágil es más rostizo como si nada a ese rebelde.
— Estás muy bien dotado —dice casi en un gemido viendo mi virilidad— estás más que bienvenido a hacer mi laltra.
No sonrío, ni mucho menos me muevo de mi lugar, aunque siento mi sangre arder debajo de mi piel y correr por mis venas como fuego, por estar lejos de ellaz por no poder tocarla o moderla, es como si quisiera salirme de mi piel y entregarle mi alma a ella.
—Mi nombre es sebastián —mi voz es ronca— y tú eres mía.
— Eres salvaje, me gusta —ella sonríe y sus ojos se vuelven más pequeños— yo soy analí.
«Mi analí»
«Mi alma»
«Mi luna»
Gruñe mi lobo con regocijo, yo también estoy emborrachado con la idea de tener otra oportunidad, de encontrar a mi otra mitad y de llevarla con mi manada para convertirla en mi luna.
— vendrás conmigo —doy dos pasos hacia ella, pero me detengo al escuchar pasos, no pasos sino a muchos descarriados correr en nuestra dirección— por la luna.
Me transformo nuevamente justo cuando un descarriado se arroja sobre mí, sus garras arañan mi rostro dejándome ciego del lado izquierdo por un momento, más no pierdo el tiempo abro la boca y con un fuerte movimiento de mi mandíbula y mis colmillos le arrancó el cuello.
Mi atención va a mi luna que ha rostizado a varios descarriados me acerco hasta donde se encuentra dispuesto a subirla mi regazo y llevarla conmigoz pero un descarrilado se abalanza sobre mi arañandos donde lo hizo el anterior, pero eso no me interesa porque con un horror veo como una docena de descarrilados choca contra ella arrancando su cabeza y extremidades de su cuerpo.
Y así pierdo nuevamente no solo la oportunidad de una nueva Luna; sino también a una mujer amable y que podría haber vivido maravillosamente si yo no lo hubiera conocido.