Ya estaba eligiendo mi auto dentro del monto del seguro, aproveché y puse un poco más y obtuve un auto más potente. - Lo siento, llego un poco tarde. - No hay problema, ya estoy arreglando los detalles del mío. Puedes ver el tuyo si quieres. - ¿No hay besos? - Ninguno, es inapropiado aquí, hablamos más tarde. Me senté y fui a firmar los documentos mientras él iba a ver su auto... No puedo creerlo, tenían azul, el otro me lo tuve que quedar el plateado, ¡eso tenía! - ¿Te vas a quedar con ese coche? ¿Grave? ¿A cuántos matarás con eso? - Pero es azul y hermoso, y con ese color cualquier conductor que mire por el espejo retrovisor lo verá, y si tienes las luces y la sirena encendidas, no creo que de todos modos no puedas verme, ¿verdad? el tuyo tiene intermitentes? ¡Oh! El otro sí, solo

