Melody. Me quedé estática frente al espejo de cuerpo entero, observando la imagen que me devolvía. El traje de baño era una pieza de diseño minimalista en color n***o azabache, de una tela tan fina y elástica que se sentía como una segunda piel. Mis pechos se veían realzados y firmes bajo la presión del tejido, mis hombros quedaban totalmente expuestos y el corte en la parte trasera era mucho más revelador de lo que jamás me habría atrevido a usar por cuenta propia. Sentí un nudo en el estómago. No era solo el bikini; era la sensación de vulnerabilidad. Era mi primera vez frente a una piscina de este nivel y, para colmo, no sabía nadar. La idea de salir así, a la vista de todos, me provocaba una ansiedad que no lograba racionalizar. —Daddy... —murmuré hacia la puerta del vestidor—. No m

