Melody. El jardín de la mansión parecía sacado de una revista de diseño paisajista. Nos encontrábamos sobre una manta de lana gruesa tendida en el césped, rodeados de un juego de té de porcelana tan fina que las figuras pintadas a mano parecían cobrar vida; se notaba a leguas que era una pieza antigua, cara y sumamente delicada. Zoé resultó ser una chica encantadora, una explosión de risas y gestos adorables. Es muy diferente a Cindy; mientras que mi amiga es la definición de una niña berrinchuda y demandante, Zoé irradia una ternura natural que te hace querer protegerla. Luke, por otro lado, es el contrapunto perfecto: tranquilo, callado y con una mirada observadora que parece analizarlo todo, aunque no duda en seguirle el juego a Zoé con una paciencia infinita. A unos metros, nuestros

