Pov Valeria. No sé qué pensar ni que hacer, solo me dejo envolver por la embriaguez que él me produce y ya. Cómo si yo fuera la marioneta de un artista que solo se mueve a su antojo. Mattia se acerca a mí después de dejar la copa medio llena a un lado y besa mis labios con posesividad. Enrollo mis manos en su cuello y lleno mi boca de su jugosa lengua que se enrolla con la mía mientras él me sube y me carga. Mis tacones se clavan en sus glúteos con rudeza y, estoy segura que lo maltrata. Sin embargo, él no se inmuta. Me lanza al sofá y comienza a quitarse la bata de dormír negra que lleva puesta para mostrarme sus desnudes ya que no lleva nada debajo. Abro la boca, sorprendida por el grosor de su m*****o y el brillo que se nota. «No lo recordaba tan grande» Me relamo los labios queriend

