Pov Mattia. Me quedo atónito al ver a la niña que está en el balcón, ¿acaso le dijo mami? Frunzo las cejas y trago grueso cuando detallo el oscuro de sus ojos; son como dos luceros negros que brillan con una intensidad abrupta que me hace arder la garganta. —Hola —le digo sintiendo como mi voz se quiebra. —Hola, soy Aitana —responde enseguida. Valeria se queda inmóvil mientras la pequeña niña baja tocando las barandas de las escaleras. Lleva un vestido azul celeste y el cabello n***o le cae en hondas en la espalda. Trago grueso cuando la tengo al frente y sin poder evitarlo me agacho a su altura; huele a fresa y a colonia de bebé. —Me llamo Aitana, ¿y tú cómo te llamas? —Abro la boca para decirle pero enseguida continúa—, te advierto, no quiero tener padrastros, ni tampoco me apetece

